Los aminoácidos de cadena ramificada o BCAAs son unos habituales de las salas de musculación, ya que suelen utilizarse en la recuperación muscular. Para sacarles partido conviene conocer también sus riesgos.
Los aminoácidos son componentes de las proteínas, y son las últimas moléculas en las que se transforman los elementos proteicos después de la digestión. Tras ser absorbidas, atraviesan la pared intestinal para poder ejercer sus funciones en el organismo. De todos los aminoácidos presentes en la naturaleza, los aminoácidos de cadena ramificada son la valina, la leucina y la isoleucina, y su nombre tiene que ver con la disposición espacial de su molécula, ya que estos tres aminoácidos no tienen forma lineal. También se los conoce por su denominación con las siglas en inglés BCAAs. Seguramente sea así como los encuentres en tu gimnasio o tienda de nutrición deportiva de referencia.
La principal función de estos aminoácidos es la formación de proteínas en el interior del organismo. Si tenemos en cuenta que las células contienen componentes proteicos es fácil llegar a la conclusión de que los aminoácidos son vitales para la formación y mantenimiento de tejidos orgánicos.
Además, la valina, isoleucina y leucina son aminoácidos esenciales, lo que significa que son necesarios para el buen funcionamiento del organismo y, sin embargo, nuestro cuerpo no es capaz de sintetizarlos a través de otros compuestos, así que debe tomarlos obligatoriamente del exterior, habitualmente a través de la alimentación o mediante suplementos.

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